60 años de inquietudes

 Todo comenzó el 23 de abril de 1954. Mis primeros pasos fueron como sueños y juegos que me llevaron poco a poco a caer en las redes de las armonías musicales.

 Me fui enamorando de las notas que mis pequeños oídos iban recogiendo, cosa que mis padres se percataron rápidamente. ¡Nunca olvidaré el esfuerzo que hicieron para regalarme, el día de mi primera comunión, la guitarra española de mis sueños!  Era una guitarra de mala calidad, como la que te dan en las tómbolas, sonaba como el culo... pero para mi era la mejor del mundo.

 A partir de ahí pasé días y noches dando el coñazo, intentando descubrir todos los sonidos que te daban seis cuerdas de nailon, aprendiendo a tocar temas de los grupos del momento, como los Beatles, Rolling Stones, Creedence o Led Zeppelin. Y también dejándome el pelo largo, cosa que a mi padre le ponía de los nervios; me amenazaba con echarme de casa si no me lo cortaba, pero yo no le hacía ni puto caso... Tuve la suerte que con el tiempo se acostumbró a verme con mi pelo y mi forma de vestir, y al final aceptó que mi vida sería el rock n' roll.

 Con apenas 15 añitos ya había formado mi primer grupo, Nudo. Nos presentamos para tocar en un festival en Benidorm... ¡y cual fue nuestra sorpresa cuando nos aceptaron dentro del festival! La experiencia fue incréible, con mis colegas de Vallecas nos cogimos una “Loca” (como llamábamos entonces el Seat 1430), y fuimos como locos, todos apiñados en el coche, con el deposito y los bolsillos llenos, y el radio cassette a tope, jajaja. ¡Que principio más bueno para mi carrera musical!

 Luego formé otra banda, Luz. Estábamos más preparados, y estrenamos nuestros primeros equipos de voces Musicson y amplificadores Vox... Enchufábamos el bajo y las guitarras en el mismo amplificador. ¡Joder que buenos y como sonaban, alucinábamos! Eso sí, en comparación con lo de ahora, no valían una mierda, jajaja.

 Con Luz nos recorrimos montones de pueblos, las giras solían pasar por los pueblos de Toledo, en pequeños locales de bailes y fiestas patronales... en las que terminábamos toreando la vaquilla, ¡o directamente al pilón! Para nosotros era todo muy divertido, pero la música era también una escapatoria para salir del barrio y no caer en el abismo de las drogas, en el que muchos de nuestros amigos y familiares cayeron, por desconocimiento o imprudencia, y nos dejaron para siempre. Estas palabras van dedicadas a ellos.

Durante unos meses, tuve que dejar de lado mi vida musical para hacer el servicio militar como buen español... ¡que mal rollo me dio! Estuve en la marcha verde del Sáhara, donde coincidí con un tal Rosendo Mercado. Por cierto, ¡es dos meses mayor que yo, jajaja!

 En la siguiente parte de mi vida, seguí luchando y aprendiendo más lo que es la música, pasando por varias bandas como Araxes, Virginia and the Crazy Band, y un cuarteto de acústicos, apodado “Los Angeles” por mí porque los tres se llamaban Ángel (de hecho, uno de ellos era Ángel Pérez, futuro diputado de Izquierda Unida).  Cuando llegó la hora de hacer cosas más profesionales, me dieron la oportunidad de entrar en una banda llamada Union Pacific, que hacía versiones de Deep Purple, y por primera vez empece a componer canciones. ¡Como molaba escuchar mis propias composiciones!


 Ahí conocí a Paco, Juan Luis y Fernando, los músicos que se iban a convertir en mi banda de toda la vida: Obús. Este ultimo grupo nació unos tres años más tarde, fue mi primera banda a nivel discográfico, y todo ya era más serio: promoción, tv, radio, etc. Pero el éxito también fue mayor, y entonces fue cuando me dí cuenta que la gente empezaba a quererme y a valorarme como artista.

Después de muchos años, kilómetros de gira y grabaciones, Obús decidió tomarse un merecido descanso. Pero mis inquietudes musicales no me dejaron estar tranquilo, por lo que aproveche el momento para lanzarme en un proyecto en solitario. Me puse en contacto con un productor, Eduardo Bartrina, el cual tenía contactos con músicos americanos. No me hizo falta nada más para hacer las maletas y salir para Nueva York. ¡A volar, pajarito! Allí conocí a Rhett Tyler, David Keyes, Vinny Conigliaro y Lenny Post, con los que grabé un disco. Recuerdo las “jam sessions” que tuve con mis compañeros, fue un mes de una experiencia maravillosa, en el que conocí las verdaderas raíces del blues y del hard rock. Desgraciadamente, este disco nunca vio la luz por problemas discográficos, y se quedó aparcado en un cajón...

Entre el 95 y 96 tuve el orgullo de militar entre las filas de Saratoga, junto a mis amigos Niko del Hierro, Jero Ramiro y Joaquín Arellano.

Después de una corta estancia y tras grabar dos discos con ellos, volví a mis orígenes y retomé mi banda Obús, la más amada y la más querida – sin desprestigiar a ninguno de los otros grupos en los que estuve, ya que todos me aportaron momentos inolvidables.

Pero sigo siendo un “culo inquieto”, y al principio de los años 2000, conozco a un seguidor de Obús, Hilario, con quién nace una gran amistad, y que tras escuchar mis composiciones nuevas, se convierte en el productor ejecutivo de lo que será mi segundo proyecto en solitario. Me pongo en contacto con Tommy Aldridge, Pepe Bao y Carlos Creator, para trabajar en este nuevo disco, que se grabó en Bilbao en los estudios de Carlos Creator, que hizo un trabajo muy creativo. Tuvimos de todo, risas, cabreos, mal rollo, buen rollo... pero al final lo que importa es el resultado, y de este resultado me siento super orgulloso y satisfecho.

Fueron 60 años de inquietudes, pero mis sueños se hicieron realidad. ¡Viva la madre que me parió! Espero que podáis disfrutarlo como yo lo estoy disfrutando, larga vida al Rock n' roll!



FORTU